PEGGY BAILA REGGAE POR MI (versión completa)

 

 Nos conocimos en la barra de un disco bar.

Mientras Bob Marley sonaba, yo buscaba su mirar.

Perdido entre las sensaciones, me encontraba un poquito pedal

y, ella rodeada de amigos, no paraba de bailar.

Por fin sus ojos me miraron y sin poderlo remediar,

suspiré profundamente, pensando:¡qué buena que estás!.

Otro trago de cerveza y un pitillo que empiezo a fumar,

embobado con su cuerpo que no para de bailar.

La cabeza me da vueltas, sin saber como actuar,

intentando buscar una excusa para poderle hablar.

Y de pronto me sentí como si estuviera fuera de lugar,

abrumado, inopinado, deseando de marchar.

Increíble pero cierto, ella me vino a buscar,

me ofreció su mano y yo, más nervioso que un flan,

la cogí de la cintura y me puse a bailar.

Más tarde nos perdimos por las calles de la ciudad

y, en una esquina el primer beso, no se hizo esperar.

Fue en un banco del parque y todo a media oscuridad,

cuando quise demostrarle mi amor, ella se puso a bailar

yo cogí un gran mosqueo, al no dejarse tocar,

pero me volvió la sonrisa, cuando me invitó a cenar.

Nos fuimos a su casa y me senté en un gran sofá,

mientras ella preparaba la cena, yo me puse a bailar.

Debí quedarme dormido, de tanto esperar

y, una risa muy extraña, me hizo despertar.

Me quedé alucinado, sin poder reaccionar,

entre fantasías que se hicieron realidad.

La rana Gustavo, sin rabo, y también, Animal.

Pero de todos ellos, quién más me hizo "flippar",

fue la cerdita Peggy que no para de bailar.

La muy cerda con su hocico, me mordió la nariz

y, argumentando que estaba loquita por mí,

empezó a montarse un numerito de "strip-tease",

rodeada de muñecos y bailando reggae.

Una vez que se quitó toda la ropita interior,

se abalanzó sobre mí, como si fuera un balón.

Y yo asustado, en mi desesperación,

caí desmayado por tanto mogollón.

El camarero me reanima, con una copa de licor

y, cuando abro los ojos, comprendo que nada ocurrió.

Bob Marley seguía con su reggae machacón

y ella, seguramente, ni siquiera me miró.

Pero lo más curioso que me sucedió, fue al día siguiente,

viendo la televisión,

cuando salió la cerdita Peggy y muy pícaramente me miró.

Peggy baila reggae, Peggy baila reggae por mí.

Reggae baila Peggy, Peggy baila reggae por mí.

 

©Víctor Manuel Gutiérrez Caballero

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: